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LOS BONSAIS

 

LOS BONSAIS

Los bonsais o árboles en maceta comenzaron a cultivarse en China, trasladándose esta técnica más tarde a Japón, donde eran cultivados por la nobleza, aunque, con el tiempo, se transmitió a otras capas sociales inferiores. En el siglo XIX, occidente comenzó a interesarse por el cultivo del bonsai, manteniendo este interés hasta nuestros días.

HERRAMIENTAS

Debido a las características peculiares de estas plantas, es necesario trabajar con herramientas de pequeño tamaño o específicas para tareas concretas.

ûAlambrado de cobre: este material cubre dos necesidades para el cuidado de los bonsais. Por un lado, se podrá utilizar para sujetar las raíces al contendor donde se encuentre el bonsai, ya que el volumen de este recipiente y del sustrato empleado es escaso, será necesario sujetar firmemente el sustrato a la maceta. Por otro lado, utilizaremos el alambre para darle la forma deseada tanto al tronco como a las ramas, recurso muy empleado para proporcionarle al pequeño árbol el estilo deseado.

ûAlicates: para cortar alambre.

ûPinzas: serán de gran utilidad para eliminar o sujetar pequeños brotes o ramas que perjudiquen el crecimiento de las ramas principales y que pueden llegar a desfigurar el aspecto de nuestro bonsai.

ûRegaderas y pulverizador: al igual que el resto de las plantas, los bonsais necesitan ser regados en función de la especie de la que se trate, pero al tener poco volumen de sustrato y sus recipientes ser tan pequeños, la frecuencia de aplicación del agua será mayor. Además debemos tener cuidado de no arrastrar las capas superficiales de sustrato, empleando para ello una regadera y un pulverizador que nos permita aplicar el agua lo más cómodamente posible. Además el pulverizador lo podremos emplear para realizar otros tratamientos, como pueden ser los fitosanitarios o el abonado foliar.

ûEscobilla y cepillo: principalmente se emplean para mantener la limpieza, tanto de la superficie del sustrato como del tronco y ramas. La escobilla, empleada para el sustrato, no debe ser demasiado rígida, con el fin de evitar llevarnos las capas superficiales del sustrato, mientras que, como cepillo puede emplearse un cepillo de dientes ya que, por sus dimensiones y tipo de cerda, ayudará a la limpieza sin dañar la superficie de ramas y tronco.

ûPasta cicatrizante y protectores: al igual que en cualquier otra planta, será necesario curar los cortes que se producen a la hora de podar o los daños que se produzcan al modelar nuestro bonsai, para ello podemos emplear pasta cicatrizante que encontraremos en el mercado. Además, podremos utilizar protectores frente a las heladas o el excesivo sol, como son algunas telas especiales de sombreo o productos específicos que nos ofrecen en los centros especializados.

ûTijeras y cuchillas: estos utensilios deben estar adaptados al tamaño de las ramas o de las raíces que queramos cortar, permaneciendo siempre bien afiladas y desinfectadas, tal y como se indica en el apartado de la poda.

RECIPIENTES

Al igual que los propios bonsais, los recipientes que contienen estos ejemplares deben tener unas características específicas que se amolden a las necesidades de la planta, formando ambos un conjunto.

Lo más adecuado para este tipo de plantas, es emplear un recipiente de cerámica, preferiblemente que no se encuentre esmaltado por su parte interior. También podemos encontrarnos con otros tipos de recipiente, como pueden ser piedras más o menos planas o formaciones en troncos muertos de otros árboles, pero el cultivo en este tipo de recipiente requiere mayores conocimientos de la planta y de las técnicas de cuidado de los bonsais.

Los recipientes de plástico no son recomendables para los bonsais, ya que no permiten la transpiración del sustrato.

Las características comunes de todos estos recipientes son varias, el reducido volumen de sustrato que pueden contener, aunque posean distintos tamaños, normalmente no son muy profundos y no deben quitarle protagonismo a la planta que se encuentre situada en él, aunque algunos de ellos forman un conjunto realmente interesante con el propio árbol.

Para escoger el tamaño del recipiente, debemos tener en cuenta la estabilidad del conjunto, ya que si la formación de bonsai es en cascada o semicascada, la maceta o recipiente en el que se encuentre debe hacer que este no llegue a caerse. La profundidad debe escogerse en función del grosor del tronco, conforme el tronco sea mayor la maceta deberá ser más profunda. Además debemos tener en cuenta la edad del bonsai y si todavía se encuentra en fase de crecimiento o ya es una planta adulta que únicamente engrosará tronco. Mientras la planta se encuentre en crecimiento, cada vez que se realice un trasplante, el tamaño del recipiente deberá ir incrementando. Mientras que si la planta es adulta, se trasplantará sobre el mismo recipiente tras hacer la poda de las raíces y la sustitución del sustrato.

ELEMENTOS DECORATIVOS

Existen diversos elementos decorativos que se pueden poner al pie de los bonsais, como son figuras en miniatura, o composiciones con otras plantas como, por ejemplo, son algunos helechos o  especies de musgo. Estos últimos componentes, le son favorables al propio bonsai, ya que evitan que el agua de riego se lleve las capas superficiales del sustrato o mantenga más tiempo la humedad tras el riego.

LA OBTENCIÓN Y SELECCIÓN DE UN BONSAI

En su origen, esta técnica de cultivo se proveía de ejemplares procedentes directamente de la naturaleza, árboles o plantas que habían crecido en situaciones especiales y que, por tanto, tenían un tamaño reducido. Hoy en día, y tras la degradación medioambiental que ha sufrido nuestro entorno, no deben recogerse especies directamente de la naturaleza.

Otras técnicas para conseguir estas plantas son las que se emplean normalmente en jardinería, como son la siembra directa de semillas, esquejes, acodos o plantones.

La ventaja de realizar la siembra directa de semillas, es el conocimiento total de nuestro bonsai, edad, condiciones en las que se mantiene, … y tras su observación, el conocimiento de sus necesidades, pero este método tiene el inconveniente de ser un método lento.

Si, por el contrario, comenzamos con un plantón que reúna unas buenas propiedades para su conversión, podremos disfrutar antes nuestro bonsai. Al igual que con esta técnica, si realizamos un acodo o la plantación de un esqueje, conseguiremos tener antes un tronco de cierto grosor.

Según la especie que queramos plantar, será mejor emplear una técnica de multiplicación u otra. Así, por ejemplo, los olivos, los almendros o los manzanos, al igual que algunas confieras, se reproducen más fácilmente a través de semillas. Por el contrario el lilo, el arce o el olmo se reproducen más sencillamente a través de esquejes o plantones.

MANEJO Y CUIDADOS DEL BONSAI

Podemos distinguir dos tipos de cuidados, aquellos que se deben realizar a cualquier tipo de planta y aquellos específicos que van a hacer que una planta de características normales pase a ser un ejemplar único de bonsai o los que se emplean para que el bonsai mantenga su belleza.

En el primer grupo se engloban tareas como el riego, la fertilización, el trasplante o la protección frente a agentes agresores (plagas o condiciones climáticas extremas). Estas primeras labores se realizan dependiendo de la especie que poseamos.

Las otras técnicas necesarias para mantener la forma y características de los bonsais son la poda de raíces al realizar el trasplante, alambrado de ramas y tronco, para darle la forma deseada y, la poda de formación de las ramas o de los brotes.

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