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SECADO DE FLORES

 

Las flores secas tienen una clara ventaja sobre las flores en fresco, permanecen más tiempo en condiciones óptimas, siempre y cuando estén guardadas en lugar seco y con una temperatura media.

En principio, cualquier flor o planta es apta para ser secada, cumpliendo cada una de las especies distintas funciones dentro de las composiciones o arreglos florales que realicemos. Por ejemplo, la rosa , la hortensia y demás flores vistosas y grandes, se utilizarán como punto principal de la composición. La esparraguera, lúpulo y otras plantas similares se emplearan como relleno dándole volumen y cuerpo. Si pretendemos crear un adorno floral grande y estilizado, podemos emplear especies como el mimbre, el maíz, sorgo, etc. Cada vez con más frecuencia, también podemos encontrar, en los centros especializados, plantas exóticas con las que conseguir distintos efectos.

Otra opción muy práctica, es la de cultivar las especies, que posteriormente se secarán, en nuestro jardín. Esta elección nos ofrecerá diversas ventajas, por un lado, podemos disfrutar de dichas plantas en nuestro entorno y, en segundo lugar, una vez recolectadas y secadas, también podremos disfrutar de estas flores en el interior de nuestros hogares.

La siguiente lista comprende algunas de las especies más apropiadas para ser cultivadas en nuestro jardín y que más tarde, podremos secar para realizar nuestros propios arreglos florales:

Achillea (Achillea filipendulita Lam.).

Amaranto (Amaranthus caudatus L.).

Aranuela (Nigella damascena L.).

Camelia (Camellia spp.).

Cresta de gallo (Celosia cristata L.).

Espuela de caballo (Delphinium spp.).

Escabiosa (Scabiosa caucasia Biet.).

Gipsófila (Gysophilla elegans Bieb.).

Hortensia (Hydrangea maycrophylla (Thumb.).

Inmortal (Xeranthemum annuum).

Limonium (Limonium latifolium).

Linternas Chinas (Physalis alkekengi L.).

Lunaria, flor de la plata (Lunaria annuum).

Pero esta lista solamente es un ejemplo, dependiendo de la zona en la que nos encontremos podremos encontrar otras que también presentan buenas propiedades para ser secadas, además, cualquier elemento que nos parezca decorativo también se puede aprovechar o secar para nuestra composición, por ejemplo, las piñas, semillas del falso platanero, las hojas del laurel, el palmito, el musgo, plantas aromáticas, etc. Incluso, se pueden emplear plumas u otros componentes que no tienen por qué tener origen vegetal.

 

 

 

 

 

TÉCNICAS DE SECADO

1. Secado al aire: esta técnica se puede emplear sobre gran número de flores y hojas, es de fácil aplicación, solo se deben cumplir una serie de requisitos:

- El lugar de secado donde se realice debe estar seco, fresco y templado, bien ventilado y oscuro con el fin de no perder el color. Lugares como las buhardillas, almacenes, garajes o incluso un armario son zonas apropiados para realizarlos.

- La época y el momento de recolección dependerá de la planta que se intente tratar, algunas es mejor recogerlas en verde, como, por ejemplo, el trigo, cebada, avena, etc… ya que si nos esperamos a que se encuentren totalmente maduras corremos el riesgo de que se deshagan al manejarlas. Además, el día de la recogida, debe ser un día seco, tomando la precaución de que el elemento a secar no contenga agua superficial.

- La recolección se realizará con las herramientas más apropiadas en cada caso, con el tallo lo más largo posible y suprimiendo las hojas, las cuales tienden a arrugarse con el secado al aire.

- El atado se puede realizar individualmente (hortensias) o en grupos (lavanda) dependiendo de la planta con la que se esté trabajando en ese momento, siempre procurando que entre unas y otras pueda correr el aire.

- Una vez atadas, las podemos situar verticalmente con la cabeza de las flores hacia abajo. También se pueden meter en recipientes altos con un poco de agua, una vez se haya consumido todo el líquido, sabremos que se encuentran secas. Otras flores como son la lavanda o el espliego se pueden secar verticalmente dentro de un jarrón y con las flores hacia arriba, teniendo la precaución de formar los ramilletes antes del secado, puesto que si intentamos manipularlos después se romperán. Por último se podrán colocar horizontalmente sobre algún tipo de papel absorbente, que además nos sirva para poder moverlas, para que sequen uniformemente.

2. Tratamiento con glicerina: es una de las técnicas más antiguas para la conservación de hojas, ramas y algunas flores.

La forma de llevar a cabo esta técnica es la siguiente, la glicerina se mezclará con agua (una parte de glicerina por dos partes de agua hirviendo), introduciendo en esta mezcla las partes de las plantas a tratar. Una vez se evapora el agua, quedará sobre las hojas, tallos o flores una capa de glicerina, que le dará aspecto engrasado, que hará que las flores permanezcan en el tiempo. El único inconveniente que presenta esta técnica es la pérdida de color por parte de las zonas verdes introducidas que pasarán a tener un tono marrón.

3. Prensado: el único inconveniente que presenta, es que aquello que se seque con esta técnica, queda en dos dimensiones, pero sin embargo mantiene bastante fiel el color del elemento introducido.

 

 

 

Las normas básicas para realizar el prensado con éxito son las siguientes: por un lado, la rapidez con la que se introduzcan las flores en la prensa, también es muy importante que las flores u hojas se extiendan correctamente en el papel de secado, así como que dicho papel tenga gran capacidad de absorción, las tuercas de la prensa debe estar bien apretadas, con el fin de que se extraiga mejor el agua.

4. Secado químico con desecantes como son el gel de sílice o el borax. El inconveniente de esta técnica es que las flores o tallos quedan sin fuerza, es decir, quedan caídos, siendo necesario que antes de realizar el tratamiento se alambre la flor sujetando los pétalos. Por el contrario, su mayor ventaja reside en la rapidez con la que se consigue el secado, tardando de uno a cinco días dependiendo de la planta a secar.

TEÑIDO

Las flores secas se pueden teñir para obtener distintos colores.

Antes de pasar a teñir la planta seca, será necesario blanquear aquellas que tengan colores más fuertes, sin embargo en las flores u hojas que tras el secado hayan quedado en color blanco o crema, no será necesario realizar esta práctica.

La decoloración se puede realizar bien con lejía (hipoclorito de sodio) o con agua oxigenada, obteniendo de ambas formas colores claros sobre los cuales podemos aplicar el tinte.

Si empleamos lejía, la proporción a utilizar es una parte de agua por una de lejía, debiendo permanecer las flores, tallos u hojas un mínimo de 24 horas, transcurridas las cuales será necesario revisarlas cada cierto tiempo para que no lleguen a deshacerse por efecto de la lejía. En el caso de emplear el agua oxigenada, no conseguiremos colores totalmente blancos, sino que quedarán en tonos crema, no siendo necesaria la dilución para su aplicación.

En el mercado nos encontramos distintos productos que pueden ser empleados para el teñido de las flores secas, acetona y laca de bombillas, alcohol de quemar y anilinas, agua y tinta china de colores, pintura en aerosol y tintes de tejidos. En todos los casos la gama de colores es muy amplia, al igual que, para todos los casos, debemos emplear guantes y, especialmente, en el caso de la anilina, extremar las precauciones.

La acetona y la laca de bombillas es un método muy simple y rápido de aplicar. Podemos mezclar la acetona y la laca en la proporción que queramos para darle el tono deseado.

Como se ha comentado antes la anilina puede provocar intoxicación por gases e incluso, a través de las heridas de la piel, por esta razón debemos ser muy cautos a la hora de manipularlo. Debemos preparar la mezcla en un recipiente donde aplicaremos el alcohol y más tarde añadiendo la anilina del color y tonalidad deseada.

La tinta china se puede conseguir en tiendas de dibujo y manualidades, siendo necesaria su mezcla con agua para aplicarla, en una proporción 1 volumen de tinta por 4 volúmenes de agua.

La ventaja de la pintura en aerosol es la sencillez y rapidez de aplicación, así como la gran gama de colores que se encuentran en el mercado.

Los tintes de tejidos han de aplicarse en caliente, por lo que podemos dañar algunas flores o plantas, quedando los colores con menos brillo.

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